viernes, 17 de junio de 2016

Dejar de esperar

He llegado a tal punto de frustración, que ya sólo me queda una vía de escape: o cambio de actitud o peligra mi salud mental.
 
Siento escribir entradas de pena, de agobio, de resignación o de estrés. Porque no quiero que este blog sea el rincón de la tristeza, quiero que se hable de todo...y parece que las cosas buenas han quedado atrás.
 
Tengo que dejar de esperar.

Esperar que llegue el cambio, que mejore nuestra vida. Tengo que ser consciente de que mi vida es buena ya, buenísima. Tengo que dejar de estar enfadada con el mundo.
 
Dejar de esperar el destino de Alicante.
Dejar de esperar el mejor momento para el embarazo.
Dejar de esperar a la vida, porque la vida está aquí ya.
 
Como bien dice ese dicho popular:
 
"La vida es aquello que te sucede, mientras tú planeas lo contrario"
 
En ello estoy ahora...reseteando. Cero planes, cero expectativas. 100% aquí y ahora, empapándome y disfrutando de las pequeñas cosas...lo demás llegará cuando tenga que llegar.
 
Gracias a tod@s, por haberme escuchado y dado ánimos. GRACIAS.

sábado, 4 de junio de 2016

Desahogarse o explotar

Pensábamos que 2016 sería nuestro año, pero estos 5 meses nos han demostrado que no, que 2016 tampoco lo será. Que impotencia ver pasar los años, ver cómo tu esfuerzo, tus 5 años estudiando para llegar al "apto" de la oposición,te han dejado peor de lo que estabas.

Que vergüenza cuando te das cuenta que quienes te defienden, están ahí por puro enchufismo, que tus méritos, tu distancia y tú antigüedad no sirven para nada... sólo sirve ser "hijo" o "amigo de"...todo lo demás da igual. Algo en los despachos de las comisarías huele a podrido...y el olor llega hasta aquí..y me dan ganas de vomitar.

Gracias a los que han estado a nuestro lado, a los que han luchado por intentar que ese sueño se hiciera realidad. Hemos comprobado que contra tal nivel de corrupción no se puede luchar.

Lágrimas que recorren el río de la rabia y la soledad, que solo conocen el mar de la resignación, que no encontraron el de la felicidad.

Lo peor es saber que esto es lo que heredarán mis hijos..que está basura es lo que les quedará.

viernes, 20 de mayo de 2016

Las pruebas de una abortadora de repetición


Antes de nada, quiero dejar claro que yo no cumplo con el perfil de “abortadora de repetición”, y así me lo han hecho saber los ginecologos cada vez que he ido a consulta, con cara rara y extrañada como diciendo “pero tú que haces aquí?”.

Se considera abortadora de repetición a quien ha tenido 3 abortos seguidos, o 5 alternos..y yo no cumplo ninguno de esos dos requisitos (2 abortos alternos, en mi caso).

El caso es que al alta de mi segundo legrado en el hospital, la ginecologa me recomendó que me hiciera las pruebas por abortos recurrentes, y así lo he hecho, no sin tener que dar explicaciones al respecto, y tener que salvar algún que otro obstáculo.

Llegué primero a la consulta privada, tras la desesperación que supone esperar a la pública, y el gine me dijo que no me correspondían dichos analisis: coagulación, trombofilia y cariotipos. Pero que si me iba a quedar más tranquila, y si la gine del hospital me las había recomendado, que me las pedía. Y así fue. Una analitica en ayunas y a esperar los resultados.


Para mi sorpresa, y la del gine que me insistió en que no iba a parecer “nada”, en la primera analitica de coagulación sí salió algo, un positivo débil en el anticagulante lúpico, lo cual podía ser causante o no de mis abortos, aunque él me aseguraba que con dos hijos sanos, era casi imposible. Solo teniamos que repetir la analitica 6 semanas más tarde, para ver si el positivo persistía. Entonces me llamaron del público, tras casi dos largos meses después del legardo, y este gine me pidió una explicación de quien me había mandado alli, si yo no tenia “nada”.

 
Me hice la analitica y el miercoles pasado fui a por lo resultados, todo había salido bien (la repetición de la analitica en el privado también lo decia), y no me recomendaba nada, ni Adiro ni nada en especial, sólo me dio un consejo:
 “si quieres quedarte embarazada, quédate ya, la edad juega en tu contra”.
 
Además me dijo que si me quedaba, les llamase para decirle que era “abortadora” y me había quedado emnbarazada, y así me harían una primera ecografía en Alto Riesgo, para comprobar que todo marchaba bien. Eso, me dejó más tranquila, aunque salí de alli con una sensación muy extraña, supongo que porque me despacharon enseguida, la consulta no duró ni 3 minutos.


Mientras salia del hospital y cogia el movil para llamar a mi marido, un nudo empezó a subirme desde el pecho hasta la garganta, no sé si fue porque se me quedó grabada en la cabeza la palabra “abortadora”, o si fue porque me había llamado “vieja” para tener hijos, pero cuando mi marido deslcolgó apenas podia articular palabra.

 
-Pero, qué te pasa?-me dijo. Si deberías estar contenta, no te han sacado nada.

-Lo sé pero…tengo unas ganas inmensas de llorar.
Y todo el trayecto de vuelta al trabajo me lo pasé llorando, sin saber muy bien porque, pero eran lágrimas sanadoras, retenidas durante tres meses, lágrimas que casi abrasaban, pero lágrimas necesarias.



El punto cómico lo puso la petición de las pruebas de cariotipos para mi marido. Fuimos a la consulta de su médico de cabecera, con los dos niños. Conforme nos sentamos y mi marido dijo “cariotipos” el médico puso cara de “yo sé que tú hablas, pero no te entiendo nada” y me di cuenta que perdiamos el tiempo. Descolgó el telefono y habló con uno, con otro, preguntando por dicha prueba. A todo esto mis churumbeles no paraban quietos, corrian consulta para fuera, volvian a entrar, Lia se enganchaba de mi teta, se soltaba y vuelta a empezar.


El asombro del médico fue tal, que entre llamada se apartó el teléfono de la oreja para soltar:

-¿pero estos niños son vuestros?”

-si (respondimos al unísono, aunque me quedé con las ganas de contestar: no, los acabamos de recoger de un portal.)

-si quereis otro, yo os doy uno mio” soltó para terminar..y aunque podría habernos parecido grosero, nos hizo tanta gracia, que nos echamos a reir, los tres, sin parar.

Todo esto para decirnos que las pruebas no las podia pedir él, tenia que ser un urólogo o un médico internista, por lo que preferimos renunciar y pensar que con dos niños sanos, no podian haber problemas cromosómicos.

 Por mi cabeza pasan miedos de todo tipo, dudas, preocupaciones. Intento cuadrar las fechas para poder pasar un verano con los niños, para que todo sea “perfecto”, pero vuelvo enseguida a la realidad y me digo “para que hacer planes si en cualquier momento se pueden ir todos a la mierda?”
 
Este duelo esta siendo oscuro, pensé que con la primera regla a los 28 días post legrado, la recuperación iba a ser rápida, pero mentalmente ha sido lo contrario. Me he encerrado en casa, no hablo con nadie de este tema, solo veo pasar los dias, uno tras otro, y siento que puede conmigo esta espera. Ya tengo la luz verde de los ginecólogos, sin embargo algo me frena, algo me puede, y por momentos no me veo capaz de volver a estar embarazada, de volver a empezar y correr el riesgo de que se repita el aborto. No me veo capaz. Me he quedado bloqueada, estancada, paralizada.


A esto hay que sumarle el destino de mi marido, que sigue siendo Barcelona, y todo lo que ello supone: maletas, cambio de casa, despedidas, cabreos y lloros de mis hijos…y mucho más.

Tengo la sensación de que se ha abierto ante mi un bosque demasiado frondoso, lleno de sombras, que por momentos me veo incapaz de atravesar.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Y la historia se repite

Hoy me siento un poco más triste. Recuerdo lo ignorante que era al esperar con ilusión, el Concurso General de Méritos de la Policía, el primer año. Qué tonta me siento al recordarme, pero claro, la esperanza es lo último que se pierde, y para una recién casada madre primeriza, mucho más.

Hoy ha salido de nuevo el concurso, y ni siquiera me ha sorprendido, aunque si me ha decepcionado, mucho.

Toca volver a empezar, buscar de nuevo compañero de piso, despedirte de los agraciados que vuelven a casa, después del exilio. Tú tendrás que esperar, un año más, ( y ya van 5).

Hoy recojo del suelo los planes, las ilusiones, los sueños, y me los cargo en esta mochila, que cada día pesa más.

Hoy me siento un poco más triste, pero me aferro, como a un salvavidas, a aquella frase que dice:

" lo imposible sólo tarda un poco más "

Otro año en Barcelona, viviendo separados. Sobreviviendo.

viernes, 22 de abril de 2016

Mis bebés de verano

Mis bebés de verano duermen plácidamente en su hamaquita, cerca de la piscina.

Se despiertan por el alboroto de las risas y los juegos.

Se alegran al recibir besos pegajosos de sus hermanos de invierno.

Se acurrucan y toman tetita cogidos a mi bikini, tapados con mi pareo.

Mis bebés de verano reciben el calor de los rayos del sol, desde la sombra del cenador. Y se ponen contentos al verme llegar con un refresco.

Duermen en sus nubes de algodón, sueñan con recibir abrazos, de sus hermanos del hielo. Viven en la memoria de quien más les amó, cogidos a un corazón, que se paró en invierno.

A mis bebés de verano, que no pudieron quedarse, que esperábamos para el calor, pero se marcharon con el frío, y nos dejaron el miedo. Los veranos cada vez, son menos divertidos, desde que ya solo vivís en mis sueños. Os echo de menos. Os quiero.

sábado, 26 de marzo de 2016

No estoy preparada para un nuevo embarazo

Parece que por fin estoy tocando el suelo. Y es que este segundo aborto me ha devuelto a la realidad. Tras los primeros días post- legrado, tenía claro que tardaría unos meses en volver a buscar, primero porque estaba agotada tras el reposo, la desesperación y el triste final. Y segundo porque de buscar a la primera, el bebé nacería en pleno invierno, y eso era lo que, a toda costa, quería evitar. ( Parecerá una tontería, pero después de tener a Lia en la UCI, con neumonía y con solo 14 días, me prometí que no más bebés de invierno, que los niños son para el verano).

A pesar de esas buenas intenciones, algo se despertó en mí tras la llegada de la primera regla post-legrado. La de rojo aparecía 28 días clavados desde la intervención. Teniendo en cuenta que mis ciclos son de 31 días o más, me pareció súper temprano. Llegó y me volví loca, la rapidez de mi cuerpo para recuperarse me pareció una señal, ya estaba preparada!!. Me entraron las ansias, las prisas, investigué en foros y demás, y descubrí que muchas chicas habían buscado después de la primera regla, aconsejadas por su ginecólogo. Ya no me importaba que fuera de invierno, qué más da!! Si luego haces planes y todo sale mal, las cosas vienen cuando tienen que venir, no??.

Pero no, hoy me he dado cuenta que no. No estoy preparada. Ya no es tanto a nivel físico, que mi cuerpo se ha repuesto mucho antes de lo esperado ( en el anterior legrado la regla tardó más de 40 días en llegar), sino a nivel emocional, mi mente no da para más. La casa, el trabajo, los niños, un marido intermitente ( trabaja fuera y pasa tiempo sin estar en casa), y un largo etcétera que hace que no vea capaz de gestar un nuevo bebé. Últimamente me sorprendo chillando sin razón, perdiendo la paciencia enseguida, agotada, cabreada, superada. Y si a eso le sumamos que he vuelto a fumar ( si lo sé, muy mal), son demasiadas cosas en contra para lanzarme de cabeza, sin pensar, sin estar concienciada de lo que ello conlleva.

Además de eso, ni si quiera tengo los resultados de la analíticas, las pruebas de cariotipos y genética, y ni siquiera me ha dado luz verde mi gine.

No quiero ir con prisas, a lo loco, sin estar preparada, y que algo malo vuelva a pasar, aunque eso siempre estará ahí :( . Quiero vivir un embarazo consciente, sano, controlado y sobre todo que sea en mi momento, y éste todavía no lo es. Habrá que esperar.

Qué fácil es decirlo..verdad?

lunes, 14 de marzo de 2016

Mi segundo legrado {parte II}

Y me subí a la cama...enfadada conmigo misma y con el mundo(Conducta expectante, ja! Que risa! Pensé) y un chorro de cristalmina helada, en mis partes nobles, me devolvió a la realidad. Me pusieron los patucos y el gorro verde, y una minúscula sábana, del mismo color, para taparme.

Salí de allí y me despedí de mi marido, mientras le explicaban a donde debía de ir. Durante el recorrido hacia quirófano las lágrimas me volvieron a jugar una mala pasada. El celador me consoló diciendo que su mujer, tras tres abortos, tuvo una niña preciosa.

Y me dejó en la sala pre-quirófano. Vino un señor mayor con bata lila, me preguntó si estaba nerviosa, le dije que no. Se marchó. Pensé que sería el ginecólogo.

Entonces entró el anestesista. Un chico de treinta y largos, con ojos claros y pelo oscuro, muy amable, empezó a hacerme preguntas y a bromear..que si cuantos hijos tenía, que si estaba loca..me dio tranquilidad. Me hablaba con mucha dulzura, explicándome que era una sedación muy flojita y muy corta, ya que los legrados no suelen durar más de quince minutos. Al final me dijo que esperaba que la próxima vez que nos viéramos, fuese para ponerme la epidural... le comenté que con mi hija, decidí no ponérmela.

- y duele? Me pregunto.

- un poquito. Le respondí.

- Un poquito dice!! Estás loca.

Y salió de allí con una sonrisa. Me hizo reír.
Entonces otro celador, con la cara picada, algo mayor, entró para llevarme a quirófano. Me entró al primero que había, a la izquierda, intentaba recordar si era el mismo quirófano que la primera vez, pero mi memoria parpadeante no daba para tanto.

Allí habían varias personas, me pasaron a la camilla, sujeté como pude la diminuta sábana verde, para preservar la poca intimidad que me quedaba.

Entonces se volvió a acercar el señor mayor de la bata lila,

- es usted el ginecólogo? Le pregunté.

- No, pero soy igual de joven que él. Me contestó con una amplia sonrisa.

Y todos los que estaban allí se echaron a reír...que palo, pensé. El anestesista, que estaba detrás de mí me dijo:

- El ginecólogo es un chico bajito, con gafas de pasta, José Luis Coloma se llama, estará a punto de venir.

Intenté retener el nombre en mi cabeza, para poder buscar referencias en google, una vez pasado todo, pero al poco se me había olvidado..como dices que se llama? Le pregunté... José Luis Coloma..y lo repetí una y otra vez en mi cabeza..al poco ya estaba allí. 
Era el chico que se había sentado a mi lado en la sala de espera, preguntando mis antecedentes, mi historial...y además, ya sabía de qué me sonaba su cara!!! Era el gine que me hizo la primera eco de mi primer bebé estrella. El que me preguntó si era un embarazo deseado, y si yo era regular. 

Me sentí satisfecha por haberme acordado, en el embarazo de Lia no coincidí nunca con él.. Sólo me había atendido en mis embarazos que terminaron mal. Caprichos del destino.

Entonces se paró al lado de mis pies, y mientras se ponía la mascarilla, charlaba con los demás. El anestesista le comentaba que el marido de una compañera practicaba no sé qué deporte, que por lo visto a él le interesaba, se hacían bromas y preguntas,todo en valenciano.

Iban a empezar cuando el anestesista se dio cuenta de que tenía la vía rota, tenemos un problema...comentó. La enfermera y única mujer (además de servidora) que había en la habitación empezó a cogerme otra vía en la mano derecha.

Me preguntó lo que pesaba, el anestesista, le dije 62 y me contestó, igual que yo!! Me dio de nuevo la risa. No es que fuese robusto, pero sí era alto. Bueno, 61, que me noto flojo!! Y todos reían... Aquello parecía una tertulia entre amigos, más que una intervención quirúrgica, y yo me sentí tremendamente agradecida.

Mientras bromeaban sobre que tenía dos hijos, que era una valiente, y demás, me percaté de que todos estaban esperando ya a que me durmiera, todos a mi alrededor, el celador y el gine a mis pies, la enfermera y el enfermero de la bata lila, cada uno a un lado mío y el anestesista detrás.

- te diría que pienses en los niños para dormirte, pero con la lata que dan...

Volví a sonreír. Miraba aquel foco enorme justo encima de mía, intentando pensar en algo bonito, intentando hacer fuerza para no cerrar los ojos, para ver lo que aguantaba, pero una fuerza somnífera inmensa se apoderó de mí.

Desperté tras las típicas palabras:

Cecilia, despierta, despierta.

Ésta vez no me dio rabia que me 
despertasen, fue todo distinto, hice fuerza por mantener los ojos abiertos, y apenas llegué al "despertar" me mandaron enseguida a la habitación.

Todo había terminado, o según como se mirase, todo volvía a comenzar. Un capítulo más de mi vida, que cerraba, con ganas de empezar otro capítulo, pero con distinto final. Con final feliz.