Muchas veces me he encontrado términos que no entendia muy bien que significaban, y que poco a poco he ido descubriendo, de los que más me han llamado la atención me quedo con el término bebé estrella y bebé arcoiris, y con la definición que he encontrado en una página, que me parece muy buena. Espero que os guste
Yo ya tengo a mi bebé estrella, y deseo con todas mis fuerzas a mi bebé arcoiris.
El término “bebé estrella” designa a las criaturas que no tuvieron vida aérea o apenas, que sólo vivieron en el seno de su mamá. Es una manera poética y empática de hablar de los casos de muerte gestacional-perinatal, y que implica reconocer que existieron y que fueron y siguen siendo importantes para sus papás y para los familiares que mantienen su recuerdo.
Cuando una pareja ya transitó la parte más inmediata y profunda del duelo por su bebé, generalmente llega un punto en el que regresan las ganas de volver a ser padres. Este nuevo ser, hermano del que se fue, llega en unas circunstancias especiales, a través de un embarazo lleno de ilusión pero también de miedos y mucha angustia; unos padres que han perdido la inocencia de la espera. El término “bebé arco iris” designa la criatura que nace después de la pérdida de un bebé anterior. Es el entendimiento de que la belleza de un arco iris no niega la ferocidad de la tormenta acontecida.
Un arco iris no significa que la tormenta nunca sucedió o que la familia ya no está lidiando con su dolor. Lo que significa es que algo hermoso y lleno de luz apareció en medio de la oscuridad de las nubes.
Muy a menudo, el parto del bebé arco iris sucede próximo al primer aniversario de la muerte del bebé estrella. Un momento de gran alegría que se solapa con las fechas del drama vivido justo el año anterior. Si el bebé estrella se hubiera quedado, el bebé arco iris no estaría aquí.
Las luces y las sombras del puerperio de maternidades tras pérdida no han sido casi expresadas aún. Una mamá que ha perdido un bebé se ha culpabilizado por ello muchas veces. Tarde o temprano, en el camino del duelo, llega a ‘perdonarse’ o puede empezar a suavizar este sentimiento hasta entender e interiorizar que no fue culpa suya. Cuando llega el bebé arco iris a sus brazos la culpa aparece de nuevo. No puede estar al 100% feliz con la llegada de este bebé, porque está aún recorriendo el duelo por el hermano muerto. Se siente culpable de no poder ofrecer toda la alegría, felicidad, confianza, inocencia y proyectos de futuro que siente que ese bebé _ al que quiere con locura_ merece.
Pasar por la pérdida de un bebé que ha vivido en el seno implica sentir para siempre que no hay control posible, esto hace muy angustioso el embarazo y la posterior crianza del nuevo bebé. La mayoría de madres, aunque su bebé arco iris haya nacido sano y fuerte, verbalizan su miedo a que también muera en cualquier momento, sin previo aviso.
Para el entorno, en cambio, este nacimiento ‘exitoso’ rubrica ‘un final feliz’ a una historia trágica. Sienten que todo se ha solucionado. Pero los padres siguen echando en falta al bebé que murió. Demasiadas veces es difícil de entender para el entorno, pero no lo es tanto si lo comparamos con situaciones que nos cuesta menos entender. Cuando el amor y el vínculo median, no sirve un: “a rey muerto rey puesto”; jamás. Si a una mujer se le muere un hijo y el hermano de éste tiene un bebé, nadie va a pensar que “ya está” porque en esa familia ha llegado otro miembro, quizás el primer nieto de la mamá en duelo. Claro que este nacimiento va a ayudar a esta familia, va a hacer felices a muchos, pero eso no quita el duelo, la tristeza y la añoranza por el familiar fallecido de estas mismas personas. Los padres de un bebé arco iris sienten que esta criatura cierra las puertas al recuerdo del bebé anterior para el resto del mundo pero no para ellos.
Cuando una mujer pierde un bebé a las puertas de abrazarlo siente enloquecer, no entiende nada, se siente culpable, desesperada y vacía, traicionada en lo más profundo. No en todos los casos, pero sí en muchos, se siente una necesidad imperiosa de tener un nuevo hijo inmediatamente, no para ocupar el lugar del bebé que se fue, pero su corazón, su esencia, su voz interior gritan la necesidad de un bebé en brazos a quien amar y cuidar. Si el embarazo llega enseguida, los primeros estadios del duelo coinciden con el desarrollo de la nueva vida en camino.
El miedo está presente en todo momento, por si tarda el positivo, por si llega y se repite un fatal desenlace, incluso da miedo que salga todo bien por si ha sido demasiado rápido el nuevo positivo y la mamá siente que le van a fallar las fuerzas o una vez en cinta no se siente preparada aún.
La presión del entorno para que la mama se embarace cuanto antes y “borre” lo imborrable no ayuda en nada. Siempre es recomendable ser respetuosos con la intimidad y las decisiones de la pareja, pero en estos casos, más si cabe. Este hecho hace que algunas parejas nieguen estar buscando cuando en realidad sí están en ello y es lo que más anhelan.
El miedo , el pánico, la angustia se apropian de la mamá en cuanto ve el positivo, con mayor fuerza en la medida en que se acerca la fecha del fatal desenlace anterior. Surge la dificultad de conectarse con este nuevo bebé y añade a la madre desasosiego. El miedo y la incertidumbre lo invaden todo. Y traspasada la fecha temida, la situación no mejora como era esperado.
Según cómo fuera el parto anterior, queda impreso en la mamá el terror a parir al nuevo bebé. Muchos partos de bebés estrella transcurren con un acompañamiento poco adecuado, sin empatía, e incluso con violencia obstétrica añadida. Muchas veces se llega al nuevo parto con un Trastorno de Estrés Postraumático no diagnosticado ni tratado.
Todo el mundo está muy contento con el nuevo embarazo, porque significa que la mamá “está mejor”, pero la mamá sigue llorando al bebé fallecido. Es duro seguir no teniéndole.
Es fundamental que los profesionales que acompañan el embarazo y parto de bebés arco iris se preparen para ello.
Una comadrona bien preparada puede escuchar los miedos de la mamá, validarlos, entender y ayudar con empatía a tener un buen parto, con un acompañamiento emocional acorde con las circunstancias y necesidades de toda mamá.
“ ¿Por qué lloras si has tenido un buen parto y un bebé sano y precioso?” Muchas mamás se quejan de esta pregunta que se repite demasiado a menudo. Sienten que todo el mundo se ha olvidado del bebé que se fue, que su dolor no lo entiende nadie.
En caso de muerte de uno de los gemelos todo lo comentado se hace presente con la máxima virulencia, porque sucede a la vez, no hay distancia cronológica alguna.



